Del pacto de pureza al toque de queda.#EmbarazoAdolescente.
¿Qué le pasa a nuestras autoridades?
El problema del embarazo adolescente es serio en nuestro país. Según la ENDES 2014, el 14.6% de mujeres entre 15 y 19 años es madre o está embarazada por primera vez. Este porcentaje asciende al 24.7% en la selva.
En el Perú contamos con un Plan Multisectorial para Prevenir el embarazo 2013-2021 del que se habla muy poco, y menos se rinde cuentas. En contraste surgen iniciativas locales que además de ser poco serias y poco efectivas para resolver el problema, traducen un enfoque conservador y castrante de la sexualidad.
Recuerdan la iniciativa de firmar un compromiso por la castidad en Nuevo Chimbote - Lambayeque. Bueno, pese a los cuestionamientos recibidos, el acto público promovido por el alcalde Valentín Fernandez Bazán se llevó a cabo el 22 de octubre de 2015. En esa oportunidad por lo menos 200 adolescentes recibieron una resolución simbólica del “pacto de pureza” .
Y si eso parecía un despropósito, ahora se aprobó una ordenanza que busca prevenir el embarazo adolescente a través de la prohibición de que las y los menores de edad estén en las calles luego de las 11 de la noche. La norma fue aprobada en Ascope - La Libertad, bajo el liderazgo del alcalde Manuel Leiva.
El problema no solo radica en que los alcaldes no tienen competencia para promover estas dos medidas; sino en el enfoque de sexualidad que promueven. Lejos de buscar que las y los adolescentes tengan la capacidad de decidir autónomamente sobre su sexualidad, se apuesta por la mera prohibición, como si ésta tuviera un impacto real en las decisiones que de todas maneras adoptarán.
-> Se olvida que un enfoque meramente prohibitivo, hace clandestina la conducta y cuando eso ocurre, es difícil acompañarla con provisión de información o servicios de salud sexual y reproductiva. En síntesis, hace difícil que los y las adolescentes se cuiden.
-> Se olvida que un enfoque meramente prohibitivo desconoce que muchos inicios sexuales están condicionados por la presión de la pareja o la presión de los pares. La mera prohibición no permite que las y los adolescentes sean realmente autónomos al decidir cuándo y en qué condiciones tendrán relaciones sexuales. Ahora o después.
-> Se olvida que un enfoque meramente prohibitivo no considera que varios casos de embarazo adolescente son producto de violencia sexual. No puede disminuirse el embarazo adolescente en una sociedad en la que se convive con la violencia sexual y se actúa como si fuera excepcional.
Además, el enfoque meramente prohibitivo desconoce que los y las adolescentes tienen el derecho a la libertad sexual desde los 14 años. En esa medida, más que coartar su conducta, debemos construir las condiciones para que puedan decidir, conociendo a lo que se enfrentan, cuidándose y asumiendo las consecuencias.
#DigoYo.